EL VERTIGO DE PENSARTE.


 "El fuego no conoce distancia"


Nos encontramos como dos tormentas,

sin aviso, sin tregua,

la piel se abrió en llamas

y el mundo se volvió un solo latido.


Tus labios fueron herida y bálsamo

mis manos un rio desbordado,

y en el vértigo del abrazo,

se quebraron las fronteras del tiempo.


No hubo cálculo,

solo el impulso feroz de reconocernos,

como si la eternidad reclamara

en un instante fugaz.


Después la distancia se alzo

con su muro implacable,

pero no apago el incendio,

en mi pensamiento sigues ardiendo,

con la misma fiebre,

con la misma furia.


Cada recuerdo es un relámpago,

que me atraviesa de nuevo

cada silencio, un eco de tú voz,

me desgarra y me sostiene.


Aunque el aire nos separe,

aunque la noche nos divida,

tu fuego aun me habita,

y en la soledad arde mas fuerte

como si la ausencia fuera,

otro modo de tocarte.

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