Susurraste en mis labios en llamas" Como me dueles cuando te huelo".
El universo pareció contener la respiración. Tus manos,
temblorosas pero firmes, trazaron constelaciones en mi piel,
cada palabra que susurrabas era un eco que resonaba en mi alma.
Y tus labios, como un naufragio inevitable,
se acercaron a los míos,
dejando en el aire una promesa que ardía sin palabras.
El fuego que nació en esa cercanía iluminó cada rincón de mi ser,
y por un instante, el mundo se tornó un susurro lejano ,
frente al estruendo de nuestro latir compartido.
y cuando finalmente el silencio cedió,
el abismo entre nosotros desapareció.
Nos volvimos un único latido,
una sinfonía que danzaba entre el deseo y la eternidad.
Cada roce, cada susurro, cada mirada,
eran un lenguaje que sólo nuestras almas entendían.
Así, en el fuego que construimos, me encontré perdida y completa,
ardiendo en la inmensidad de tu ser.