Tú no me oías, yo no escuchabatras la pared y aun bajo la luz
…cayeron las mascaras.
De a poco,
como un fulgor
acaso sigiloso,
el ansia, los besos
la sospecha de la desnudez
dibujaba formas extrañas.
Deslizados suavemente
como brebaje o zumo
cuesta abajo,
arañando velos
como sueño despierto.
Moldeamos la espera,
de revueltas horas
acariciando en ellas labios
densos, aglutinados, inciertos.
Inconfesos deseos
impulsos vehementes
sacudiendo el vientre,
queriendo cruzar el umbral
y burlar la noche.
Rayar cristales, limpios de aire
conjugar
el vaho de bocas y gemidos
que trascienden
en una fiesta
delirante, fértil
perdidos en la cálida
estrechez de los cuerpos.




